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Las
puertas correderas, o deslizantes, son una opción muy
atractiva para aquellos lugares en los que vayamos justos de espacio y
las puertas convencionales pueden acabar siendo un pequeño
estorbo. Además, hoy en día existen multitud de
modelos y diseños que las convierten además en un
interesante elemento decorativo. Algunas de las marcas más
conocidas son, por ejemplo: Krona, Scrigno, Maydisa, Eclisse.
La
principal virtud de las puertas correderas es que se deslizan a un lado
liberando el espacio que normalmente debería quedar
reservado para el giro de la puerta, un espacio que puede ser
aprovechado como mejor consideremos. Podemos encontrar puertas
correderas, o deslizantes, tanto para exterior como para interior, y
casi con cualquier diseño: en madera, metálicas,
de cristal, blindadas, etc. Las puertas correderas permiten asimismo su
automatización de forma sencilla, una opción a
tener en cuenta en entradas a jardines, garajes, locales, o similar.
A
pesar de todo es en su uso en interiores donde una puerta corredera
ofrece todo su potencial. Con una puerta deslizante ganamos espacio,
pero también podemos iluminar una estancia si esta puerta es
de cristal, e incluso pueden usarse para separar ambientes dando un
toque moderno.
Consideremos
por ejemplo un salón comedor, podemos separar mediante una
corredera de cristal al ácido la parte del comedor del
ambiente dedicado al salón, de modo que tras una cena entre
amigos se puede continuar la reunión en la sala sin tener
que ver la mesa no recogida.
Un
punto importante que debemos tener en cuenta al plantearnos instalar
una puerta corredera es el aislamiento. Las puertas correderas tienen
ciertas holguras para facilitar el deslizamiento sin problemas ni roces
por lo que será inevitable el paso de corrientes de aire:
tanto el aislamiento térmico, como el aislamiento
acústico disminuyen. En ambientes muy fríos,
ruidosos, o en general en aquellas estancias que nos interese que
permanezcan completamente separadas del resto quizá no sean
la mejor opción.
Hoy
en día los mecanismos encargados del deslizamiento de la
puerta corredera son cada vez más eficientes y silenciosos,
incorporando mejoras como por ejemplo sistemas para evitar
aplastamientos accidentales. Esto quiere decir que podemos instalar una
puerta corredera en casi cualquier lugar de la casa con la
única condición de que tengamos el espacio
suficiente de pared como para que la puerta se deslice.
-Puertas correderas con guía
exterior: se trata del sistema más sencillo,
rápido, y fácil de instalar. Y también
el más económico. No necesitamos hacer obras para
instalar una puerta de este estilo, es más, ni siquiera es
completamente necesario cambiar la puerta antigua pues puede adaptarse
al nuevo sistema. En este tipo de puertas correderas, la
guía se fija sencillamente a la pared por encima del hueco
de la puerta. La principal desventaja es que deberemos reservar en la
pared, o el tabique, un espacio igual a la anchura de la puerta justo a
su lado para albergar la corredera en su posición abierta,
es decir, no podremos poner muebles en esa zona. O por lo menos no
cualquier mueble.
-Puertas
correderas empotradas: para aprovechar plenamente el espacio disponible
la mejor opción es empotrar la puerta corredera. Una puerta
corredera puede empotrarse entre dos tabiques o en el interior de un
armazón metálico recubierto de yeso. De este modo
la puerta queda completamente oculta en su posición abierta,
ya sea entre los dos tabiques, ya sea en el interior del
armazón. Este sistema presenta dos inconvenientes
principalmente, el primero de ellos es que tanto en los tabiques como
en el armazón no conviene taladrar para colgar cuadros,
lámparas, o algo similar, pues podríamos
dañar la puerta. Además generalmente se trata de
finos tabiques que no son capaces de soportar demasiado peso. En
ocasiones incluso planchas de yeso al estilo Pladur. El segundo
inconveniente es que la guía sobre la que se desliza la
puerta se encuentra embutida entre ambos tabiques y por tanto no es
accesible. Si se produce una avería existe la posibilidad de
que no quede más remedio que tirar una parte de uno de los
tabiques para acceder a la guía. Afortunadamente las
guías y mecanismos de acero de una puerta corredera hoy en
día se estropean infrecuentemente.
Además
del sistema de corredera podemos elegir también la
configuración de la puerta:
-Puertas
correderas de una hoja simple que se deslice a un lado, un sistema
ideal para aprovechar pequeños espacios.
-Puertas
correderas de de doble hoja en las que cada hoja se desliza a un lado.
Se trata del sistema indicado para puertas muy anchas o destinadas a
separar ambientes en una sala. Hay que tener en cuenta que cuanto mayor
sea la puerta más peso deberá soportar la
guía y los sistemas de deslizamiento, lo que
redundará en un mayor esfuerzo para abrirla y en
más posibilidades de acabar con una avería.
-Puertas
correderas de doble hoja en las que ambas hojas se deslizan hacia el
mismo lado en paralelo, una sobre otra. Al igual que el caso anterior
son interesantes en puertas anchas o para separa ambientes cuando solo
disponemos de espacio a uno de los lados para albergar la puerta
abierta.

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