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Pintar con pistola requiere algo de
práctica. De hecho si no hemos utilizado nunca una pistola
de pintura no es mala idea probar primero sobre una superficie
auxiliar. Nos haremos una idea de la fuerza con la que sale el chorro
de pintura, de cómo manchamos a nuestro alrededor, de la
velocidad más adecuada a la que hemos de mover la pistola, y
en general ganaremos algo de práctica antes de pintar la
superficie que deseamos decorar.
La pistola debe mantenerse a unos 20
ó 25 centímetros de la superficie que vamos a
pintar. Si se sitúa más cerca la pintura puede
llegar a chorrear, si la alejamos demasiado nos costará
dirigir el chorro y posiblemente no podamos cubrir bien la superficie.
Si la superficie es vertical empezaremos por
la parte superior e iremos descendiendo. Si es horizontal empezaremos
por un lado y avanzaremos hacia el otro. Moveremos la pistola a lo
largo del recorrido mediante un movimiento lento y uniforme. Cambios en
la velocidad de desplazamiento alterarán el resultado final
ya que el grosor de la capa de pintura aplicada variará con
la velocidad. Tampoco es buena idea detenerse en un mismo punto ya que
probablemente la pintura formará una capa demasiado gruesa y
chorreará.
Para unir las diferentes pasadas podemos
montarlas aproximadamente una tercera parte de su anchura, pero no
superponer completamente las pasadas. Pintar con movimientos de
vaivén puede dar lugar a resultados poco uniformes, por lo
que para cubrir una superficie podemos trazar un movimiento en
“S”. Primero en vertical, luego en horizontal si
así se requiriese. Si la superficie a pintar es grande
seguramente tendremos que ir parando de tanto en tanto. Pero siempre
deberemos procurar pintar un área de cierto
tamaño entre las pausas, por ejemplo un metro cuadrado o
más. Parar con frecuencia redundará en resultados
poco uniformes.
Si debemos pintar los cantos de por ejemplo
una madera, empezaremos en una esquina e iremos dando la vuelta
completa a todo el perímetro. Cubriremos el canto y una
pequeña porción de la parte superior.
Si hemos de pintar rejas u objetos con
huecos, deberemos colocar un cartón en la parte trasera de
forma que no manchemos aquellas superficies que estén por
detrás. Lo ideal siempre es desmontar las piezas antes de
pintarlas, ya sean puertas, ventanas, rejas, radiadores, o cualquier
otro objeto, pero dado que no siempre va a ser posible deberemos tener
en cuenta sus huecos y los medios para proteger lo que haya
detrás.
Pintar con pistola no
es una técnica frecuente entre los aficionados al bricolaje
casero, pero lo cierto es que ofrece algunas ventajas interesantes
frente al tradicional conjunto de brocha y rodillo. De hecho se trata
de una herramienta ideal para pintar grandes superficies, o para cuando
buscamos acabados de gran calidad, por ejemplo al pintar
carrocerías de coches. El inconveniente es que pintar con
pistola no es tan sencillo como hacerlo con brocha.
En primer lugar deberemos considerar la
superficie a pintar. Deberá estar perfectamente lisa, seca,
limpia, y sin polvo. Descuidar cualquiera de los anteriores factores
puede afectar seriamente a la calidad del resultado. Deberemos corregir
previamente cualquier deterioro como óxidos, grietas,
desconchados, etc. Si vamos a pintar sobre una pared nueva, aplicaremos
primero un fondo de calidad sobre el yeso.
Al pintar con pistola básicamente
estamos atomizando, pulverizando, para lanzarla en un chorro de
minúsculas gotitas sobre la superficie a pintar. Esto
implica que inevitablemente vamos a manchar por mucho cuidado que
tengamos. Al pintar con pistola deberemos proteger, por ejemplo
mediante plásticos y cartones sujetos con cinta de
carrocero, aquellas superficies cercanas que no queramos cubrir de
pintura. También vamos a mancharnos nosotros mismos por lo
que es buena idea usar una bata, o por lo menos ropa vieja que vayamos
a tirar. Es igualmente imprescindible usar gafas y mascarilla
protectora.
Si pintamos en interiores deberemos asegurar
una buena ventilación abriendo las ventanas. Buena
ventilación si, corrientes de aire mejor no. Una corriente
de aire puede hacer que manchemos bastante casi sin darnos cuenta. Si
pintamos en el exterior es mejor evitar los días
húmedos, una mañana soleada sería el
momento adecuado. Si es temprano por la mañana aun mejor,
tengamos en cuenta que cuantos más insectos haya,
más posibilidades habrá de que alguno se quede
pegado en la pintura.
No todas las pinturas son aptas para su uso
en pistola. De hecho la mayor parte de fabricantes ofrecen sus
productos para ser aplicados con brocha y rodillo. Habitualmente
bastará con diluir estas pinturas mediante el disolvente
adecuado, por ejemplo agua en el caso de pinturas acrílicas,
para poder aplicarlas con una pistola, pero ante la duda es mejor
consultar al vendedor. Deberemos seguir las instrucciones del
fabricante a la hora de ajustar la viscosidad de la pintura. Si es
demasiado espesa quedarán grumos en la pared, si es
demasiado líquida tardará en secarse y
posiblemente chorree.
No es mala idea hacer una prueba inicial
sobre un cartón para comprobar el estado de la pintura, por
si hemos de añadir disolvente para diluirla algo
más, o por si hemos de añadir más
pintura para espesarla. Aprovecharemos también para regular
la boquilla que controla el paso de pintura a través del
pulverizador hasta conseguir la nebulización deseada. Otro
truco interesante es filtrar la pintura antes de rellenar el
depósito de la pistola. Cualquier grumo o impureza
podría llegar a atascar total o parcialmente la salida del
pulverizador. Para filtrar la pintura podemos comprar un filtro
especial, o simplemente cubrir con una media de nylon la boca del
depósito al verter la pintura.
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