En primer lugar, el modelo 320 me ha cautivado por su delicado diseño que asemeja a una firma o un grafiti. Casi podemos ver el movimiento de la mano al crear las formas. Un diseño sobresaliente, no es tan fácil crear la sensación de movimiento y ligereza en un concepto tan pesado como es un mueble de pared.
El modelo 315 es otro de mis favoritos, una silueta en color naranja que tal y como muestran las imágenes puede alegrar y reconvertir espacios tan anodinos y uniformes como pueden llegar a ser los baños. Aunque son aptos para cualquier rincón de una casa en la que se acoja de buen grado la alegría. Optimismo y buen rollo unidos a diseño y almacenaje.
Y por último, 323, el laberinto negro. Con una buena capacidad para ordenar libros, discos y demás enseres, este modelo hace funcionar la mente. Es mirarlo e inconscientemente buscamos el camino de salida.











