Soluciones más comunes
Cuando uno decide comprarse una casa unifamiliar, normalmente se encuentra con que la buhardilla es diáfana.
Es en ese momento cuando surge la pregunta de qué hacer con esa planta de la casa que aún no está definida.
Sus circunstancias especiales dejan a nuestra elección la finalidad de la misma y también la definición de cada uno
de los rincones de nuestra flamante buhardilla. Ante este nuevo reto, se produce con frecuencia una disyuntiva
entre los usos más frecuentes de este espacio: una nueva habitación o una sala de estar.
Una sala de estar nos ofrece la oportunidad de disfrutar de un rincón muy tranquilo para descansar.
Una televisión y un buen equipo de música serán imprescindibles en este caso, además de unos sofás
cómodos para pasar esos agradables momentos de relax en casa. Un simple mueble para el televisor,
una estantería, una mesa y sillas, pueden conseguir que una estancia que antes no tenía ninguna función,
se convierta en una de las habitaciones más acogedoras del hogar, dando una sensación de mayor espacio.
Por otra parte, si decidimos que la función de nuestra buhardilla será la de nuevo dormitorio, la decoración
requerirá un poco más de atención. Si aprovechamos bien los huecos y jugamos con las distintas alturas
de la estancia, podemos conseguir resultados realmente sorprendentes. Una buena solución para una habitación
es darle un toque rústico creando así un nuevo ambiente dentro de la casa.
Revestir las paredes con madera conseguirá otorgarle un aire más rural. Como mobiliario, será ideal utilizar
muebles de pino y mimbre, e incluso antigüedades restauradas. A todo esto le añadimos fotos antiguas, flores
secas y sencillas cortinas y conseguiremos transportarnos mentalmente a una relajante habitación. El único
inconveniente de crear una nueva habitación en la buhardilla es que la construcción de armarios roperos y
vestidores suele ser muy costosa por las asimetrías del techo.
¿Problemas con la estructura de la estancia?
Las buhardillas suelen presentar algunos problemas debido a sus techos inclinados. A consecuencia de ello,
la luz no penetra de forma uniforme en toda la habitación. Es necesaria la adecuada iluminación de todos los
rincones de la estancia. Deberemos tener en cuenta que la luz juega un papel fundamental en la determinación
de la distribución de cada uno de los elementos y muebles. Así, si optamos por que nuestra buhardilla sea un
dormitorio, es aconsejable que la cama o camas estén en un punto bien iluminado.
En algunas personas puede darse una cierta sensación de claustrofobia. Para aliviarla, es una interesante solución
abrir en la pared del techo grandes ventanales para conseguir una mayor iluminación. Los techos demasiado bajos
favorecerán la entrada de la luz y una vista más relajante para los habitantes de la casa. Unas ventanas redondas
lucirán bien si optamos por un estilo más actual.
La luz puede entrar a raudales o bien colocar estores o persianas de varillas que la regulen. Al estar en el tejado
deberemos proteger la alcoba de las temperaturas extremas: lo primero es poner un aislante en el techo. También
la escayola puede proteger del calor o del frío intenso, aunque perderemos centímetros de altura en la habitación.
Otras opciones son poner moqueta o alfombras para el invierno y aire acondicionado para sofocar las altas temperaturas
veraniegas.
Con estos pequeños trucos conseguiremos dar la importancia que se merece a esta estancia del hogar. En general,
la buhardilla es un espacio de la casa que nos ofrece una oportunidad de dar rienda suelta a nuestra creatividad.











