
Organizar y
decorar la habitación de los hijos es una tarea que se hace
con gran ilusión. Sin embargo, no es fácil: exige
valorar sus gustos y necesidades y, sobre todo, adecuar el mobiliario
infantil y decoración a cada etapa del niño.
Espacios
versátiles
Despejar el centro de la estancia es aconsejable para crear una zona de
juego, es allí donde los niños
disfrutarán con sus juguetes, por lo que debe adosarse el
mobiliario voluminoso a las paredes. Es recomendable que el restante,
si lo hay, sea móvil (cajoneras con ruedas, por ejemplo) o
ligero (cestos, pufs) para apartarlo fácilmente cuando
convenga.
También es importante contar con una mesa de trabajo. Los
modelos abatibles ahorran mucho espacio, pero no sirven para instalar
un ordenador.
Habitaciones compartidas
Si hay que poner dos camas, las literas y camas-nido son muy
prácticas. Las primeras son recomendables en estancias de
techos altos (2,5 metros mínimo), pero pueden ser agobiantes
para el niño que duerme debajo. Para evitarlo se pueden
disponer en forma de L (de modo que la cama superior sólo
queden encima de la inferior en la zona de los pies), con lo que
además se gana el espacio debajo de la cama alta para poner
armarios, cajones o una zona de estudio.
La cama-nido es ideal para habitaciones pequeñas, pues se
dispone de dos camas en el espacio de una. Eso sí, hay que
dejar libre un espacio de 90 centímetros como
mínimo para poder extraer el cajón inferior.
Si se opta por poner dos camas individuales, la mejor
disposición para aprovechar el espacio es ponerlas en forma
de L, pegadas a la pared.
 
Tips para decorar las paredes de
habitaciones infantiles
Sin duda los
cuartos infantiles constituyen espacios en cuya decoración
nos podemos recrear, no es necesario colapsar con muebles, estos pueden
ser además lacados en blanco y tendremos así toda
la libertad del mundo para incorporar cenefas, revestimientos distintos
a diversas alturas, murales y en general todo tipo de adornos para la
pared, un lujo para los aficionados a la pintura y al papel pintado.
Es fundamental el color en los cuartos infantiles, por su gran
influencia en el estado de ánimo de las personas es crucial
que tengamos en cuenta el temperamento del niño a la hora de
elegir los tonos con los que decoraremos la habitación,
sobre un tono homogéneo de fondo, podemos incorporar
dibujos, no es necesario que sepamos pintar bien, hoy en día
la elección de vinilos decorativos adecuados nos facilita la
tarea de configurar murales.
El mural normalmente no ocupará toda la pared, dependiendo
de nuestra elección, el mural puede ir bajo, junto al suelo
si deseamos que el niño lo utilice como
inspiración para sus juegos o alto a media altura si
buscamos una ambientación más general, en este
segundo caso podemos optar por decorar la mitad inferior con pintura o
papel pintado a rayas, en blanco y color y en la mitad superior el
fondo liso y los dibujos.
Las dos mitades de la pared se pueden separar o no mediante una cenefa,
también se puede utilizar la cenefa como único
elemento decorativo si deseamos una decoración
más neutra, en cuanto al estilo del mural, lo más
frecuente es buscar algo que resulte adecuado, agradable y del gusto de
los pequeños, una representación figurada de un
entorno natural de cuento, suele ser la propuesta más
aceptada.
  
El
color en los cuartos infantiles
La
habitación de los niños,
especialmente cuando son pequeños, debe representar un mundo
de
fantasía e ilusión, debemos buscar un entorno
agradable en el que
los niños crezcan felices, libres de preocupaciones,
también es
importante que el ambiente resulte estimulante para su
imaginación y
sus sentidos, con la intención de garantizar un buen
desarrollo.
El color tiene un papel protagonista en
los cuartos de los niños, cada color se asocia con
normalmente con
una sensación, por un lado nuestro carácter o el
del niño, si ya
está en edad de decidir, suele influir en la
elección, por otro
lado el color elegido, a su vez repercutirá en el estado de
ánimo
del niño cuando esté utilizando la
habitación.
En primer lugar debemos distinguir
entre colores frios como el verde o el azul y cálidos como
el
amarillo o el rojo, los primeros se suelen asociar con el relax, los
segundos con la vitalidad, así pues podemos utilizarlos para
compensar las carencias o los excesos del temperamento, si el
niño
es muy activo los colores frios le tranquilizarán, si por el
contrario es retraido los colores cálidos le
aportarán fuerza y
energía.
El color se puede introducir en el
cuarto de muchas maneras, dependiendo de la proporción en
que
queramos plasmar cada tonalidad, podemos incluirla en la pintura de
las paredes, el revestimiento de los suelos, el lacado de los muebles
y los complementos textiles. No debemos tener miedo a las
combinaciones y los contrastes, que son de hecho los que crean los
efectos más espectaculares, también cabe la
posibilidad de decorar
cada zona del cuarto en colores diferentes, siendo este incluso un
buen recurso para la separación de espacios.
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