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Cualquier momento es bueno para darle un
repaso a la
casa: hacer limpieza general, acondicionar las estancias y,
cómo no, pintar. Si
eres profano en la materia, antes de ponerte manos a la obra,
deberás estar al
tanto de los errores más frecuentes que se cometen al pintar
y así poder
evitarlos. A menudo las sorpresas más desagradables aparecen
mientras se
trabaja o, lo que es peor, cuando se ha terminado de pintar. En este
reportaje
te lo aclaramos.
| Cuando la pintura forma "pieles" |
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| Cuando la pintura no se adhiere |
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Cuando la pintura parece arrugada
Se
aprecia cuando en la superficie de la capa de pintura se forman
pliegues y el
acabado comienza a perder su textura.
Causas:
-
Cargar en exceso la brocha o el rodillo,
con lo que se forma una capa de pintura demasiado gruesa que, con el
tiempo se
"arruga".
- No esperar el tiempo indicado en los botes entre la
aplicación de una mano de
pintura y la siguiente, impidiendo que el secado sea completo.
- Aplicar la pintura en un ambiente con una temperatura excesivamente
alta como
por ejemplo pintar exteriores a pleno sol.
Cómo
evitarlo:
- No tratar de dejar el trabajo terminado con una o dos capas gruesas.
Es
preferible dar tres sin cargar excesivamente de pintura las
herramientas.
- Respetar los tiempos de secado entre las diferentes manos que se
aconsejan en
los botes.
- Prestar atención a las indicaciones del bote para el uso
de los disolventes.
Si los empleados son inadecuados, se reblandecen las capas de pinturas
anteriores. |
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| Cuando la pintura se cuartea |
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Cuando aparecen las señales de la
brocha |
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