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Por Pablo
Rabino, en 30 de Junio de 2008
Todos los estilos decorativos tienen un
porqué, un inicio que
marca las características de sus formas, colores y
complementos.
Estas razones pueden ser variadas y están definidas por las
modas,
movimientos intelectuales o artísticos, y en respuesta a
otras
tendencias. Es por eso que la decoración se ve
influida por
las costumbres reinantes en el tiempo que les dieron origen,
están
basados en algún estilo arquitectónico, e incluso
en una forma de
ver el mundo, plasmado en pinturas, esculturas, y literatura de
grandes artistas y pensadores de la época. Es
por eso
también que llevan el mismo nombre del movimiento cultural
que le
dio origen. Entre los estilos de decoración modernos que
tuvieron
sus inicios en alguna década del siglo XX, pero que siguen
vigentes
según los gustos personales de cada uno de nosotros o la
nostalgia
de tiempos pasados, se destacan el Pop Art, Vanguardista,
Minimalista, entre otros.
Un Estilo de
Decoración Pop
El “arte
popular” surge en la década de los cincuenta, como
una
tendencia artística directamente influenciada por los
emergentes
medios de comunicación. Revistas de
historietas o “comics”,
la televisión, el cine, dibujos animados, publicidad,
y
otras expresiones dan origen a un arte colorido, con
imágenes de
personajes y elementos de la época. Es un estilo orientado a
los
actual de aquellos tiempos, lo que se torna retro en tiempos
actuales. Una decoración Pop Art está llena de
colores, paredes
empapeladas, cuados con carteleras de películas o
imágenes de
personajes famosos. Sin tonos románticos o
políticos, es una
decoración urbana, juvenil y despreocupada.

Los colores elegidos deben ser vivos,
pasando por fucsias,
turquesas, verdes, naranjas para tapizados, almohadones o cojines,
alfombras, mobiliario. Y dejando para las paredes tonos
neutros tales como el blanco, gris, salmón, ocre o
marrón. En
realidad lo que debe deslumbrar en colores son los complementos
decorativos y muebles.

Entre
los elementos incluidos deben denotar esa nota retro,
con
teléfonos, televisores o lámparas de la
época, dando un toque de
nostalgia. Los almohadones por el piso o el uso de puffs es muy
conveniente. Puertas
de correderas o cortinas de cuentas en reemplazo de las tradicionales
puertas, es una opción. Las alfombras de pelo largo y los
vidrios de
colores vuelven a escena en una decoración de este tipo. Un
símbolo
(un clásico) del arte pop son los cuadros de colores con el
rostro
de Marilyn Monroe.
Los estampados con
líneas, lunares, floreados y formas
geométricas y psicodélicas coloridas
dan forma a las telas
para cualquier parte de la casa. Los muebles generando grandes
contrastes de materiales entre maderas poco barnizadas, metales y
plásticos, y de diseños ergonómicos,
distribuidos es salas amplias
y luminosas.
En definitiva, un estilo
fácilmente reproducible en la
actualidad, para los amantes de lo retro y de la vitalidad de las
formas y los colores.
Decoración
Vanguardista
El vanguardismo fue una respuesta a el arte
burgués, todo lo que
tuviera que ver con lo decoroso y pomposo, lo simétrico y lo
naturalista. El concepto proviene de “Avant-garde”
termino francés que alude lo
último, lo avanzado.
Se destaca en una decoración de este tipo el orden, las
líneas
rectas, la asimetría, pero generando un choque visual, un
contraste
entre los colores y las formas.
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