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El acabado tradicional para la madera.

Hasta
no hace mucho tiempo, el barniz se aplicaba indiscriminadamente
a todo tipo de maderas, duras o blandas, de interior o exterior, en
muebles viejos
o recién fabricados. Hoy, profesionales y aficionados tienen
a su alcance lasures,
aceites y ceras, que en muchos casos proporcionan
acabados más
naturales y satisfactorios. Sin embargo el barniz sigue siendo una opción
válida.
El
barniz es una solución resinosa
que seca al aire dejando una
película de gran adherencia,
transparente, dura y lustrosa,
apta por ello para proteger y embellecer.
Los clásicos
barnices obtenidos por destilación de esencias
vegetales han
sido reemplazados por compuestos sintéticos,
de menor calidad,
pero mucho más baratos.
Debemos elegir bien el tipo de barniz
que usaremos, y, por supuesto, conocer la superficie donde lo
aplicaremos y el
estado de la misma.
Superficie
totalmente nueva
Las maderas que no han sido tratadas nunca necesitan una preparación
previa al barnizado. Una vez concluidas todas las fases,
conseguiremos
una superficie con un aspecto muy atractivo. Lo primero será
homogeneizar
y alisar la madera con papel de lija del
número 00 ó 000. Siempre
lijaremos siguiendo la veta
de la madera, y
después eliminaremos elpolvillo con un
cepillo suave.
Tras
el lijado, aplicaremos una primera
mano de penetración con barniz
diluido en aguarrás.
También podemos utilizar productos de
imprimación, especiales para la
conservación de la madera. A
continuación daremos una primera
mano de barniz. Dejaremos secar al menos
24 horas,
respetando las instrucciones del fabricante, y aplicaremos una segunda
mano,
tras lijar muy suavemente la primera capa
si procede.
Superficie en mal estado
Esta modalidad es posiblemente la más habitual
para el
aficionado, dado lo asequible que resulta adquirir muebles
y enseres
añejos, necesitados de limpieza y
restauración. Dichos muebles, a
menudo de origen humilde, y creados para
menesteres ajenos por
completo a la función ornamental, ganan singular
encanto tras
recibir las debidas atenciones, como vemos casi a diario en los
'tuneos' del foro de Bricolajeyhogar.com.
Cuando
la superficie que vamos a
barnizar se encuentra deteriorada y ya tiene aplicados otros
barnices,
debemos ante todo eliminar esas capas. Para ello lijaremos
la
superficie o bien utilizaremos un líquido decapante
o
quitapinturas. Después, limpiaremos bien la superficie de
cualquier resto
del producto, y
seguidamente procederemos al
barnizado.
Superficie en buen estado
Estas superficies nos brindan el barnizado más
sencillo y gratificante.
Sólo debemos lavar la madera con agua y un detergente
neutro,
y, tras dejarla reposar hasta que haya secado totalmente, trabajarla suavemente
con papel de lija. Después, quitaremos los restos de polvo y
aplicaremos una
o dos manos de barniz, dejando margen de tiempo para que
seque
bien la primera mano.
La
posibilidad de realzar
fácilmente el aspecto de nuestros muebles con
una capa brillante, que
a la vez los protege
eficazmente contra
manchas y arañazos, hace del barniz un buen
aliado para el
amante del bricolaje. La práctica
nos dotará del 'tacto'
preciso para efectuar correctamente las mezclas, lijar lo estrictamente
necesario, y realizar con tino la siempre peliaguda segunda
mano.
polvillo
con un cepillo suave.
Tras
el lijado, aplicaremos una primera mano
de penetración con barniz
diluido en aguarrás. También
podemos utilizar productos de
imprimación, especiales para la
conservación de la madera. A
continuación daremos una primera mano
de barniz. Dejaremos
secar al menos 24 horas, respetando las
instrucciones del
fabricante, y aplicaremos una segunda mano, tras lijar
muy suavemente
la primera capa si procede.
Superficie en mal estado
Esta modalidad es posiblemente la más habitual
para el
aficionado, dado lo asequible que resulta adquirir muebles
y enseres
añejos, necesitados de limpieza y
restauración. Dichos muebles, a
menudo de origen humilde, y creados para
menesteres ajenos por
completo a la función ornamental, ganan singular
encanto tras
recibir las debidas atenciones, como vemos casi a diario en los
'tuneos' del foro de Bricolajeyhogar.com.
Cuando
la superficie que vamos a barnizar se encuentra deteriorada y ya tiene
aplicados otros barnices, debemos ante
todo eliminar esas
capas. Para ello lijaremos la superficie
o bien utilizaremos
un líquido decapante o
quitapinturas. Después, limpiaremos
bien la superficie de cualquier resto del
producto,
y seguidamente procederemos al barnizado.
Superficie en buen estado
Estas superficies nos brindan el barnizado más
sencillo y gratificante.
Sólo debemos lavar la madera con agua y un detergente
neutro,
y, tras dejarla reposar hasta que haya secado totalmente, trabajarla suavemente
con papel de lija. Después, quitaremos los restos de polvo y
aplicaremos una
o dos manos de barniz, dejando margen de tiempo para que
seque
bien la primera mano.
La posibilidad de realzar
fácilmente
el aspecto de nuestros muebles con una capa brillante, que a la vez los
protege eficazmente contra
manchas y arañazos, hace del barniz un buen
aliado para el amante del bricolaje. La
práctica nos dotará del 'tacto'
preciso para efectuar correctamente
las mezclas, lijar lo estrictamente necesario, y realizar con tino la
siempre
peliaguda segunda mano.
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